Te esperé como a la muerte,
como a la muerte el alma espera...
Esperar de las ganas me contuviera
de alzar un par de alas imaginarias
y volar descalso a Tu cimiente.
Esperé tu voz y aún la espero,
y de tierna esperanza vivo y mantengo,
la de elevarme Dios mio hasta tus brazos,
la de vencer Señor la amarga muerte.
No pude alzar el vuelo, no fue capaz mi alma.
y atisbe la vista, mas sin escuchar nada.
Me derrumbó el silencio, me sacudió la fragua
porque de cuando en cuando se me arrancaban lágrimas.
Espere en el silencio de dias y noches ausentes,
y de esperar tu voz, Oh Dios mio que no me llamas!
en la penumbra mis luceros necesitando verte...
Porque no llegas y estabas, porque te espero doliente,
más que al Amor, de quererte Yo te esperé hasta la muerte.
Dialogos al Paso
viernes, 20 de junio de 2008
jueves, 5 de julio de 2007
El buen Samaritano...
Para quienes entendemos las implicancias sobre la Notificación a Jon Sobrino nos resulta dificil aceptar un proceder de tan dificil sintonia con el evangelio...
"Venia un sacerdote judío por el camino entre Jericó y Jerusalen, al rato se enteró que un Samaritano había ayudado a un Judio en desgracia, asi que apresuró el paso para alcanzar al Samaritano... se lo encontró cuando este venía de camino y se enteró que el herido ya estaba en buenas manos, no obstante le recordo al Samaritano que la ley era muy estricta en cuestiones de pureza y que se fuera con cuidado porque los mismos ladrones podían asaltarlo a él, ya que los ladrones, al igual que Dios, no hacen acepción de personas... Muy aflijido el Samaritano trató de explicar sus buenas intenciones, pero se encontró con la ira del Sacerdote Judio quien le recordó que ellos eran el Pueblo escogido de Yavhe y que la ley había sido entregada a Moises y al pueblo de Israel, por ello el sacerdote y no el samaritano tenía la razón. Luego el sacerdote se marcho contento de haber cumplido su función y el Samaritano siguió su camino preguntandose si había hecho o no lo mejor por el herido..." Luego una voz pregunto a la conciencia... ¿Quien de estos es tu projimo?
"Venia un sacerdote judío por el camino entre Jericó y Jerusalen, al rato se enteró que un Samaritano había ayudado a un Judio en desgracia, asi que apresuró el paso para alcanzar al Samaritano... se lo encontró cuando este venía de camino y se enteró que el herido ya estaba en buenas manos, no obstante le recordo al Samaritano que la ley era muy estricta en cuestiones de pureza y que se fuera con cuidado porque los mismos ladrones podían asaltarlo a él, ya que los ladrones, al igual que Dios, no hacen acepción de personas... Muy aflijido el Samaritano trató de explicar sus buenas intenciones, pero se encontró con la ira del Sacerdote Judio quien le recordó que ellos eran el Pueblo escogido de Yavhe y que la ley había sido entregada a Moises y al pueblo de Israel, por ello el sacerdote y no el samaritano tenía la razón. Luego el sacerdote se marcho contento de haber cumplido su función y el Samaritano siguió su camino preguntandose si había hecho o no lo mejor por el herido..." Luego una voz pregunto a la conciencia... ¿Quien de estos es tu projimo?
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Jon Sobrino,
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Teologia de la liberación
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